Cuando comenzamos a trabajar, os requerimos el producto en perfectas condiciones por razones obvias. Sin embargo, es inevitable que pueda llegar a tener imperfecciones prácticamente invisibles ante nuestros ojos, pero no para la cámara. Algunos ejemplos de las imperfecciones en fotografía de producto más comunes que se retocan son: motas de polvo, huellas producidas por una manipulación previa del producto, fallos de impresión en el packaging, etiquetas torcidas… La lista es infinita.) Todos estos ajustes se llevan a cabo con mucha precisión y atención por el detalle, para que tu producto luzca como un render 3D, pero con las cualidades, veracidad y realismo que le aporta la fotografía digital.